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7 ago. 2016

NEUROGASTROENTEROLOGÍA.

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«El cerebro intestinal desempeña un papel importante en la felicidad y miseria humanas»  Michael Gershon (autor del libro «El segundo cerebro» y profesor de anatomía y biología celular del Centro Médico Columbia en Nueva York).

La Neurogastroenterología, ciencia de la medicina que estudia la función digestiva, nos alerta de que una parte importante de los pacientes que acuden a un especialista de digestivo presentan síntomas sin causa aparente,  a lo que se llama enfermedades funcionales. Ansiedad, estrés, nerviosismo y otras..... se manifiestan desde nuestros primeros momentos de vida por medio de llantos y los "cólicos del lactante", o el "me duele la tripa" que dicen los niños cuando están inquietos. 

En el  estómago hay una red extensa de 100 millones de neuronas interconectadas. Su estructura neuronal posee la capacidad de producir y liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas que produce el cerebro....


Que el intestino actúe como un segundo cerebro no es algo nuevo si vemos como piensan las culturas más orientales. Para ellos, el vientre era y es el centro de la energía vital del organismo, donde se integran mente y cuerpo. 

El “segundo cerebro” que tenemos en las entrañas funciona en conexión con el  del cráneo, y en parte determina nuestro estado mental y tiene un papel clave en determinadas enfermedades que afectan otras partes del organismo.

Además de neuronas, en el aparato digestivo están presentes todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. El 95 por ciento de la serotonina, unos de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.
Sin embargo, aunque su influencia es amplia, se deben evitar confusiones: el segundo cerebro no es sede de pensamientos conscientes ni de toma de decisiones. Gran parte de la potencia neurológica del segundo cerebro se concentra en la ardua tarea diaria de la digestión.

Gershon dice que  : “El sistema nervioso entérico le habla al cerebro y este le responde. El intestino puede afectar el humor, y la estimulación del nervio vago, que es el nervio principal que conecta al cerebro con el intestino,  puede ayudar a aliviar la depresión, y es usado para tratar la epilepsia”.

Dentro del aparato digestivo, sobre todo en el intestino delgado, existen multitud de terminaciones nerviosas de igual importancia que las que pueden constituir el sistema nervioso central.

Para Michael Gershon, el segundo cerebro tiene un papel en la mayoría de las cosas que enferman al intestino, desde el síndrome de colon irritable hasta las enfermedades relacionadas con la inflamación del intestino. De esa manera se explicaría el hecho de que las patologías digestivas funcionales sean las que tienen mayor prevalencia en la población, afectando a un 30-40%, porcentaje que aumenta hasta un 60% si tomamos en cuenta a todos los que a lo largo de su vida van a padecer en algún momento un trastorno de este tipo.

Así mismo el segundo cerebro no sólo regula la digestión, también es una parte importante del sistema inmunitario. 
La famosa hormona de la felicidad la tenemos en el estómago, por eso debemos escuchar más al sistema digestivo. De cómo sintamos nuestras tripas depende nuestro ánimo. Si aprendemos a escuchar sus señales estaremos más sanos, perceptivos y equilibrados.
Desde la digestión podemos influir en nuestras emociones, ya que hay una relación continua de intercambio de información entre los dos cerebros. Un ejemplo: un estreñimiento crónico puede suponer una falta de serotonina, nos convierte en pesimistas y baja la libido.
Al cuidar tu estómago,  puedes mejorar tu estado de ánimo. Conviene comenzar  a reconectar, sentir, entender lo que te sienta mal, ser consciente de lo que comes y cómo, y también de tus emociones, aprendiendo a gestionarlas saludablemente.
Así aprendiendo a cuidar y relajar  el abdomen, nuestras neuronas estomacales producen benzodiazepinas, las moléculas que usamos como ansiolíticos para relajar e inducir el sueño y para descontracturar músculos. Hay una gran variedad de  sustancias químicas que nosotros podemos producir y que si no somos capaces de liberar, manifestamos depresión, ansiedad o cansancio crónico.

Para liberarlas nos puede ayudar comenzar con  pequeños cambios:
  • comer bien y en un clima tranquilo
  •  Ir al baño tomándote tu tiempo, sin apuros
  • hacer  automasajes  en el vientre, movimientos muy suaves empezando por el lado derecho y avanzando en el sentido de las agujas del reloj; eso relaja el sistema digestivo.
  • relajar respirando profundo, llevando el aire hasta el abdomen
  •  para limpiar   el estomago, el intestino y la vesicula conviene tomar agua con limon en ayunas, si es tibia, mejor.
  • caminar, ejercicios, estiramientos,  yoga
  • tambien puedes hacer ayunos una vez al mes

El estómago inteligente: el segundo cerebro

 

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